Da igual donde estés, el calor lo invade todo, los cuerpos sudorosos y sin energías se arrastran por las calles de ciudades, pueblos y paraísos de veraneo. NO SOPORTO el verano, soy mujer de estaciones intermedias.
Todos nos quejábamos de la sequía y cuando tenemos un maravilloso mes de mayo lluvioso nadie está contento, nadie menos yo, claro, que estaba encantada. Reconozco que hace algunos años tenía cierta debilidad por esta estación ya que era sinónimo de vacaciones de tres meses, sol, playa, piscina, horchata, cañitas y noches interminables, es decir, lo más parecido al PARAÍSO.
Pero con los años todo va perdiendo ese punto de locura y, aunque yo no esté del todo en el mundo de los cuerdos, ya no hay tantas noches locas ni tantos días tumbada al sol sin mirar el reloj. La mayoría de españolitos, más aún este año de “desaceleración acelerada“, se tendrán que conformar con ser una hormiguita más en una playa nacional llena a rebosar donde si quieres estar cerca de la orilla debes levantarte a las 7 de la mañana ¡qué maravilla!.
Os preguntaréis porqué no os enseño hoy imágenes glamourosas de hoteles de ensueño donde transportar vuestra imaginación y olvidar que estáis o habéis estado en la oficina delante del ordenador, con el aire acondicionado machacando vuestras gargantas y esperando que llegue la hora de salir para sentiros como un pollo dentro del horno.
Lo único bueno es poder terracear por la noche, momento en el que el calor y la humedad nos dan un pequeño respiro, pero luego hay que meterse en la cama y yo sólo tengo dos opciones: amanecer con una afonía del quince por culpa del aire acondicionado o no pegar ojo y arrastrarme como un gusanito el resto de la jornada, que es lo que me suele pasar.
Cuando empieza el día y se te ocurre tomar el bus para olvidar el terrible atasco de la vuelta del fin de semana, prepárate para soportar esa mezcla de olores tan típicos del verano: el del señor sudoroso, el de los que camuflan su olor con desodorante, el del niño con sobredosis de nenuco, el de la chica con kilos de aftersun para dar brillo al bronceado dominguero y así un largo etcétera.
Otro problema que me preocupa es EL SOL. Los dermatólogos no se cansan de recordarnos todas sus maldades a lo que la mayoría de nosotros hacemos oídos sordos y ¿POR QUÉ?, pues creo que tiene una explicación razonable: ANTES (ya casi ni me acuerdo), acudíamos a las playas y piscinas sin tener que embadurnarnos de cremas y lociones, nos poníamos morenísimos (hasta el punto que las fotos de verano sólo me salían los dientes) y no teníamos miedo de los maravillosos rayos de sol. AHORA: rocíate de crema ya en casa, reaplica cada dos horas, no cates el sol entre 12 y 4 de la tarde y cuando acaba el verano, si has seguido las instrucciones a rajatabla, estarás igual de blanco que al empezar (mi caso desde hace 4 años gracias a Polysianes).
Tampoco olvidemos el trauma que supone a una mujer no haber superado satisfactoriamente la operación bikini, es decir, que la foto en la nevera de LA BUNDCHEN no haya ejercido la suficiente presión para olvidar las galletas Príncipe y el sandwich con doble de mayonesa.
Aunque, afortunadamente, aún podemos consolarnos unas a otras con la imagen de CINDY en el año que ella tampoco superó la operación bikini o de la terrible flacidez de Britney paseando sin pudor por las calles.
En fin, que continuaré sobreviviendo en esta ciudad como buenamente pueda hasta que caiga la noche…
La semana se presenta en BARCELONA bastante interesante con el inicio el miércoles de la BREAD & BUTTER y alguna que otra presentación de colección a la que tendré que asistir como la de SWEETFACE by Jennifer López.
Os iré contando todo a mitad de semana.
Mis últimas líneas para felicitar a nuestra Selección. Luis, ese entrenador tan poco glamouroso que no se quitó el chándal ni para la final, odiado por unos y amado por otros, ha conseguido que sus 11 enanitos (así nos llamaban en europa, digo yo que no irá por Torres ni por Casillas) levantaran ayer la copa y todas las ciudades españolas enloquecieran hasta bien entrada la madrugada. ¡felicidades a la roja!
Feliz semana a todos.




















































