En Barcelona también ocurrieron cosas “Off 080″ (luego hablamos de ellas), es decir, había más vida al otro lado del recinto ferial preparado para acoger la Sexta Edición de esta pasarela que, sigo diciendo y no me convencen las cifras, pasa sin pena ni gloria. Diseño”independiente” (entrecomillado, sí) cubierto por prensa “independiente” (entrecomillada, sí) que resultó ser, en más de un caso, algún que otro freak escapado de su país y dispuesto a pasarlo en grande en la Condal con todos los gastos pagados. Mientras, los nacionales echábamos horas y más horas por dar repercusión a algo que creemos que la merece, porque amamos Barcelona y todo lo que en ella sucede, pero parece ser que somos profesionales de segundo rango y que todo lo que sucede en esta ciudad ya no merece mi amor.
Y como somos tan y tan modernos resulta que la acreditación se convierte en una enorme pulsera fucsia flúor, que sí, ya se que es un tono muy actual pero, señores míos, yo tengo más vida tras la 080 y eso de tener que lucir ese brazalete durante tres días me supera, ¿cómo asisto a un funeral con semejante decoración en mi muñeca?
Bueno, ese brazalete y unos cuantos más necesarios para acceder a otras “zonas vip” ¡ríete de los decenarios de Sara Carbonero! También hubo momentos en los que creí que si no llevaba gafas enormes de pasta no merecía estar allí…
En definitiva, que la prensa es prensa y no debe haber distinciones entre unos y otros, somos los encargados de que este proyecto, que podría morir en breve, tenga la repecursión que necesita y sólo por eso, me resultaba un tanto extraña la diferencia de privilegios entre unos y otros compañeros. También debemos añadir que debe ser la única pasarela, nacional, en la que se limita el acceso a Backstage pero entiendo perfectamente que si tenemos unos cientos de estudiantes acreditados con la famosa pulserita fucsia, deban proteger esa zona y a sus protagonistas, es decir, los modelos, de la euforia hormonal que corría por el recinto.
Mis palabras dirigidas a los altos cargos que hay detrás del proyecto, que tanto creen en él pero prefieren no ver ciertos fallos que acabarán llevándoselo por delante porque ni los 10.500 de visitantes (miles de estudiantes entre ellos) ni las 570 personas que visitaron el showroom son cifras para tirar cohetes ¿no les parece?
Y después de la maratoniana segunda jornada, nos metimos en un bus, al más puro estilo excursión infantil pero sin bocata, algo que agradeceríamos mucho a aquellas horas. A las 11 daría comienzo el desfile de Gori de Palma en la bellísima Torre Amat del barrio de Sarrià. se presentaba Rat Scabies. Todos los que me conocen saben ya de mis modales, buenos pero con toques gamberros, sinceros y directos y debo decir, para ser coherente conmigo misma, que el comienzo del desfile me asustó, vamos que mis me quedé ojiplática ante lo que estaba viendo. La pasarela era un pasillo estrecho entre las filas de prensa especializada, mis piernas se convirtieron en lo más parecido a una zancadilla contra los modelos y el ambiente estaba contagiado de la rebeldía de Gori.

Cinco minutos son los que tardé en sumergirme en ese universo punk, underground, inconformista que homenajeaba a la libertad individual y al libre pensamiento con una colección contestataria que buscaba crear un diálogo entre el espectador y el creador a través de líneas duras, tachuelas, medias rotas pero con mucho arte y una dejadez estudiada en cada una de sus piezas. Un acto de rebeldía contra el momento que vivimos y que nos trasladó a la época más radical de los 70′s.
Las imágenes que os muestro a continuación son el mejor exponente de la obra de este diseñador que es capaz de mostrar una versión crítica del Arte, de la Moda y del Consumo y, hacerme cambiar de opinión en tan sólo 5 minutos, algo que suele pasarme con buenos artistas o creadores.



Fotografías: Cristian di Stefano