Una de las tendencias estrellas de esta temporada es, claramente, la maximalista. Multitud de colores vibrantes en prints florales, frutales y geométricos combinados entre sí y con rayas que logran estilismos desenfadados y barrocos para conseguir una modernidad compleja.
Parece que el minimalismo va perdiendo adeptos y desaparece para dejar paso a un nuevo estilo en el que se combinan prendas con distintos materiales, estampaciones y colores, el “todo vale”. Diane Von Funsterberg, Versace o Vivienne Westwood impregnan sus colecciones de estampados florales y geométricos, topos, e incluso el animal print combinados entre sí. Hasta la serenidad de Giorgio Armani se ha visto alterada por la incorporación de tejidos vistosos y opulentos.
Los colores toman un aspecto elegante. Tienen que ser brillantes y planos, como la colección de Prada para esta temporada, reconfirmada por otros diseñadores como Christopher Kane, Missoni o Aquilano e Rimondi. El uso de tonalidades intensas y vitamínicas, en muchos casos, rozando los tonos flúor, consiguen looks contrastados y brillantes.

La moda parece inspirada en un parque de diversiones: rayas atropellantes, novedosas impresiones, faldas extralarge y dobladillos anchos, que, junto con los colores brillantes, se fusionan las cosas para vestirnos y divertirnos.
La combinación de diversos prints florales de Erdem:
Diane Von Furstenberg: mismo estampado, diferentes tonalidades.

Aquilano e Rimondi: rayas multicolor con print floral.

Blumarine se lanza esta temporada a mezclar sus tan característicos prints de leopardo.

Moschino mezcla topos en blanco y negro con rayas en rojo y blanco.

Missoni es el más claro ejemplo de maximalismo de la temporada. Aires bohemios y setenteros en una colección llena de mezclas de prints.

La extravagancia de la inglesa Vivienne Westwood se ve también salpicada por esta tendencia.
Texto: Ines Tor Corroggio








































